A lo largo de la historia del fútbol han existido unos pocos jugadores capaces de hacer que el aficionado se levante del asiento. Uno de ellos es Ronaldinho Gaucho, el medio ofensivo brasileño es uno de los futbolistas mas impresionantes de ver jugar por su irrepetible combinación de talento e imaginación a la hora de jugar al fútbol.


Ronaldo de Assis Moreira, mejor conocido como Ronaldinho es uno de los pocos jugadores que pueden presumir de haber ganado el Mundial, la Champions, la Copa Libertadores y el Balón de Oro. Pero si algo ha lastrado la carrera del genio brasileño ha sido su amor por la fiesta y la mala vida, que han evitado que sea recordado como el mejor de todos los tiempos.

Al hablar de Ronaldinho es imposible evitar pensar en lo que podría haber sido si se hubiera tomado el fútbol realmente en serio. Y es que aún con todos su problemas es uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol. El astro brasileño comenzó su carrera en Gremio pero no tardó mucho en dar el salto a Europa para jugar con el PSG. En el equipo parisino demostró todas sus cualidades y tras solo dos años en la capital francesa acabarí fichando por el Barcelona. Fue en la ciudad condal donde realmente explotó llegando a ganar el Balón de Oro. Tras 5 años dando espectáculo en Barcelona abandonó el club rumbo al Milán. A partir de ahí su carrera fue claramente en descenso y finalmente tras pasar por varios equipos sudamericanos se retiró.
La fiesta y el no cuidarse acortó la carrera de Ronnie quien dejó el fútbol dando la sensación de que podría haber dado mucho más a lo largo de su carrera. Los problemas extradeportivos le acompañaron durante el resto de su vida hasta que finalmente acabó en la cárcel en Paraguay por falsificar su propio pasaporte. La historia de Ronaldinho es sin duda una triste, aunque él nunca perdiera la sonrisa, pero quizás esa actitud tan característica y conflictiva era lo que le hacía diferente en el campo de fútbol. Solo nos queda imaginarnos las cosas que podría haber llegado a hacer y lamentar su estilo de vida descontrolado e imprudente.

La fiesta y el no cuidarse acortó la carrera de Ronnie quien dejó el fútbol dando la sensación de que podría haber dado mucho más a lo largo de su carrera. Los problemas extradeportivos le acompañaron durante el resto de su vida hasta que finalmente acabó en la cárcel en Paraguay por falsificar su propio pasaporte. La historia de Ronaldinho es sin duda una triste, aunque él nunca perdiera la sonrisa, pero quizás esa actitud tan característica y conflictiva era lo que le hacía diferente en el campo de fútbol. Solo nos queda imaginarnos las cosas que podría haber llegado a hacer y lamentar su estilo de vida descontrolado e imprudente.

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