El 8 de julio de 2014 será recordado siempre como el día en el que Brasil fue humillada por Alemania en su propio mundial, en un partido que ya es historia del fútbol moderno. Y es que todo parecía un cuento de hadas para la canarinha, que se había plantado en las semifinales del mundial en el que ejercían de locales y se encontraban a solo dos pasos de alcanzar la gloria mundial una vez más. Pero como si de un mal sueño se tratara, aquella aciaga tarde en el estadio de Minerao terminaría con una de los baños más legendarios de la historia de los mundiales.
La cosa comenzó a torcerse para Brasil antes incluso de jugar el partido y es que sus dos mejores jugadores, Neymar y Thiago Silva, se encontraban lesionados. Pero ni eso, ni el hecho de que enfrente se encontrara la poderosa Alemania de de Löw detuvieron a los 64000 brasileños que ilusionados llenaron las gradas del estadio de Belo Horizonte.
El silbato del colegiado ordenó el comienzo del partido, pero a los brasileños se les debió pasar el hecho de que estaban jugando el partido mas importante de sus vidas. El rodillo alemán fue implacable, y en tan solo 29 minutos hicieron cinco goles. De poco sirvió el intento de Brasil por reaccionar, ya que acabó encajando dos goles más, y de menos aún el solitario gol de Oscar para hacer el 7-1.
En la memoria de los aficionados quedaran para siempre las imágenes de los miles de brasileños llorando en las gradas, que habían visto como el sueño de ganar el mundial en casa se desvanecía ante sus ojos. La selección alemana acabaría ganando el mundial en una agónica final contra Argentina, pero si por algo será recordado el mundial de 2014 será por el ya mítico 7-1.
El silbato del colegiado ordenó el comienzo del partido, pero a los brasileños se les debió pasar el hecho de que estaban jugando el partido mas importante de sus vidas. El rodillo alemán fue implacable, y en tan solo 29 minutos hicieron cinco goles. De poco sirvió el intento de Brasil por reaccionar, ya que acabó encajando dos goles más, y de menos aún el solitario gol de Oscar para hacer el 7-1.
En la memoria de los aficionados quedaran para siempre las imágenes de los miles de brasileños llorando en las gradas, que habían visto como el sueño de ganar el mundial en casa se desvanecía ante sus ojos. La selección alemana acabaría ganando el mundial en una agónica final contra Argentina, pero si por algo será recordado el mundial de 2014 será por el ya mítico 7-1.


Comentarios
Publicar un comentario