Pablo de Aguinaco
Aquel Argentina vs Inglaterra no fue solo un partido de fútbol, no fue un simple encuentro de cuartos de final, fue y es historia viva de Argentina, un país que sin duda vive el fútbol como ningún otro.
Tan solo cuatro años antes de aquel mundial, ambas naciones sufrieron un conflicto armado que duraría más de dos meses y que causaría miles de muertos, la guerra de las Malvinas. Argentina vivía desde entonces una crisis económica terrible, con una dictadura militar en descomposición y sin ninguna esperanza en el futuro. Y así fue como millones de argentinos depositaron todas sus ilusiones en aquel mundial, en las posibilidades que tenía aquel equipo comandado por Diego Armando Maradona de volver a poner al país en el mapa.
Y qué mejor manera que ante Inglaterra, el país que les había humillado 4 años antes, los inventores de aquel juego, en el glorioso Estadio Azteca de México. Consciente de lo que significaba aquel partido, Maradona se subió el equipo a la espalda, y dejó una memorable primera parte, sin parar de moverse ni un segundo, todo el ataque de su equipo pasaba por él, mientras los ingleses no podían hacer otra cosa que pararle a base de faltas y esperar que se le agotase la energía.
Pero no se le agotó, y la segunda parte comenzó igual, con el balón girando alrededor del genio. Fue entonces cuando, tras un intento de pared por su parte, el balón salió rechazado en el área, y Diego alargó el brazo para rematar antes que el portero inglés, realizando la famosa "mano de Dios", que adelantó al equipo americano en el marcador.
Tras este gol, Maradona se desató, y firmó el que muchos consideran el mejor gol de la historia del fútbol, tras recibir el balón en su propio campo, se deshizo de dos jugadores ingleses en apenas tres toques, y salió disparado hacia la portería rival, dos recortes más, el primero interior y el segundo exterior, le plantarían delante del guardameta y, todavía a máxima velocidad, le regateó para marcar mientras recibía una desesperada entrada de un defensa inglés. Con Víctor Hugo Morales volviéndose loco en la televisión argentina, todo el país vibró con aquella victoria, que todavía sigue en la memoria de todos los argentinos, y
que convirtió a Maradona en un ídolo absoluto para toda una generación de argentinos.
Aún hoy, a pesar de su cuestionable vida privada, graffitis, cuadros y fotos de aquel mundial siguen llenando las calles de Buenos Aires, que no olvida cómo aquel equipo, y aquel mito les devolvió la ilusión en una de las etapas más turbulentas de la complicada historia reciente del país.
Aquel Argentina vs Inglaterra no fue solo un partido de fútbol, no fue un simple encuentro de cuartos de final, fue y es historia viva de Argentina, un país que sin duda vive el fútbol como ningún otro.
Tan solo cuatro años antes de aquel mundial, ambas naciones sufrieron un conflicto armado que duraría más de dos meses y que causaría miles de muertos, la guerra de las Malvinas. Argentina vivía desde entonces una crisis económica terrible, con una dictadura militar en descomposición y sin ninguna esperanza en el futuro. Y así fue como millones de argentinos depositaron todas sus ilusiones en aquel mundial, en las posibilidades que tenía aquel equipo comandado por Diego Armando Maradona de volver a poner al país en el mapa.
Y qué mejor manera que ante Inglaterra, el país que les había humillado 4 años antes, los inventores de aquel juego, en el glorioso Estadio Azteca de México. Consciente de lo que significaba aquel partido, Maradona se subió el equipo a la espalda, y dejó una memorable primera parte, sin parar de moverse ni un segundo, todo el ataque de su equipo pasaba por él, mientras los ingleses no podían hacer otra cosa que pararle a base de faltas y esperar que se le agotase la energía.
Pero no se le agotó, y la segunda parte comenzó igual, con el balón girando alrededor del genio. Fue entonces cuando, tras un intento de pared por su parte, el balón salió rechazado en el área, y Diego alargó el brazo para rematar antes que el portero inglés, realizando la famosa "mano de Dios", que adelantó al equipo americano en el marcador.
Tras este gol, Maradona se desató, y firmó el que muchos consideran el mejor gol de la historia del fútbol, tras recibir el balón en su propio campo, se deshizo de dos jugadores ingleses en apenas tres toques, y salió disparado hacia la portería rival, dos recortes más, el primero interior y el segundo exterior, le plantarían delante del guardameta y, todavía a máxima velocidad, le regateó para marcar mientras recibía una desesperada entrada de un defensa inglés. Con Víctor Hugo Morales volviéndose loco en la televisión argentina, todo el país vibró con aquella victoria, que todavía sigue en la memoria de todos los argentinos, y
que convirtió a Maradona en un ídolo absoluto para toda una generación de argentinos.
Aún hoy, a pesar de su cuestionable vida privada, graffitis, cuadros y fotos de aquel mundial siguen llenando las calles de Buenos Aires, que no olvida cómo aquel equipo, y aquel mito les devolvió la ilusión en una de las etapas más turbulentas de la complicada historia reciente del país.



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