Si hablamos de los mejores delanteros centros de la historia, debemos nombrar a Marco Van Basten. El delantero holandés ha sido uno de los atacantes más brillantes y goleadores que ha tenido el fútbol, un jugador que juntaba todas las características necesarias para ser un jugador imparable.
Van Basten comenzó su trayectoria deportiva en su país natal, Países Bajos, concretamente, en el Ajax. Coincidencia o no, debutó el 3 de abril de 1982, sustituyendo a Johan Cruyff, siendo ambos, dos de los jugaodores más importantes de la historia de Holanda. Poco a poco Van Basten, se fue haciendo un nombre en el fútbol internacional a base de goles. Tras su primera temporada, en la que consiguió 9 goles, llegó el delantero que rompió los registros goleadores de la Eredivisie, consiguiendo registros históricos. En su paso por el Ajax, consiguió hacer 142 goles en 155 encuentros, superando los 30 goles en liga durante dos temporadas, en la 85/86 y 86/87, donde consiguió 37 y 31 goles respectivamente. En la 86/87, su última temporada en Holanda, consiguió ganar la Recopa de Europa, haciendo que el conjunto de Amsterdam volviese a levantar un título europeo tras 14 años. Además consiguió levantar tres Eredivisie.
En 1987, Van Basten llegaba al AC Milán, un equipo que no estaba pasando por sus mejores momentos, eclipsado por el Nápoles y la Juventus. La llegda de Van Basten dio una vida nueva al cuadro milanés. En esta etapa coincidiría juntos con dos compatriotas, Rijkaard y Gullit, formando una asociación que deleitó al mundo. El Milán formó un auténtico equipazo durante esta época, dirigido por Sacchi. Tras una primera temporada marcada por las lesiones, consiguió el título de liga.
En el verano de 1988, llegó la Eurocopa, donde Países Bajos, llegaba con equipo de ensueño. El delantero marcó 5 goles, uno de ellos de ensueño, el conseguido ante la Unión Soviética en la final. De esta forma, conseguiría el primer título para el país, y le llevaría a ganar el primer Balón de Oro de su carrera.
A partir de este verano, comenzó el espectáculo del holandés por Europa. En 1988/1989 consiguió ganar la liga italiana, levantar la Copa de Europa y la Supercopa de Europa. En la competición europea, Marco Van Basten anotó diez goles, siendo el jugador más importante del equipo, llegando a raíz de ello,su segundo Balón de Oro. En el campeonato liguero llegó a los 19 tantos.
Al año siguiente, volvió a hacer 19 goles en liga y a ganar la Copa de Europa. Aunque el Milán no aplastó en Europa como hizo la campaña anterior, volvió a mostrarse un equipo superior, con un Van Basten decisivo. En el verano de 1990 llegó la oportunidad de jugar el Mundial de la República Federal Alemana, el cuál fue un fracaso para el combinado holandés, cayendo en Octavos frente a la posterior campeona, Alemania.
En este momento, comenzó el problema que marcó su carrera, las lesiones de su maltrecho tobillo. En la temporada 90/91, sólo consiguió 11 goles, sin mostrar su máximo nivel, no consiguiendo el título liguero. Eso sí al siguiente verano, con la llegada de Capello, el crack de Utrecht volvió a brillar. Consiguió hacer 27 goles, obteniendo el título de liga, con juego general del equipo aplastante frente a los rivales. Así con 27 años, consiguió su tercer Balón de Oro.
La temporada 92/93 fue su última temporada en el fútbol profesional. Su tobillo ya no podía más, y su obsesión por llegar a la final de Copa de Europa, la cuál perdereían 1-0 frente al Olympique de Marsella, acabarían con su carrera. Con apenas 30 años, dejaba el Milán donde logró marcar 125 goles y colgaba las botas.
Una carrera llena de éxitos, tanto individuales como colectivos, de uno de los mayores talentos que ha tenido el fútbol. Pese a su corta carrera, truncada al final por las lesiones, Marco Van Basten tuvo tiempo suficiente para mostrar el gran jugador que era, y que su nombre fuese guardado en todos libros y memorias de la gente que ama el fútbol.
Diego Pajares González
A simple vista podía parecer un delantero tosco, por su altura, pero no hacía falta más que ver unos minutos de juego, para ver que no era así. Era un jugador distinto, de una calidad tremenda, lleno de virtudes. Regateaba, se asociaba con los compañeros, tenía un golpeo del balón increíble, y sobre todo, remataba todos los balones que le llegaban. Era capaz de encontrar el gol desde cualquier posición del terreno de juego y con cualquier parte del cuerpo. Pese a ser un 9 puro, tenía la elegancia de un 10, un jugador total que marcó un época.
| Marco Van Basten |
En 1987, Van Basten llegaba al AC Milán, un equipo que no estaba pasando por sus mejores momentos, eclipsado por el Nápoles y la Juventus. La llegda de Van Basten dio una vida nueva al cuadro milanés. En esta etapa coincidiría juntos con dos compatriotas, Rijkaard y Gullit, formando una asociación que deleitó al mundo. El Milán formó un auténtico equipazo durante esta época, dirigido por Sacchi. Tras una primera temporada marcada por las lesiones, consiguió el título de liga.
| Rijkaard, Van Basten y Gulllit |
A partir de este verano, comenzó el espectáculo del holandés por Europa. En 1988/1989 consiguió ganar la liga italiana, levantar la Copa de Europa y la Supercopa de Europa. En la competición europea, Marco Van Basten anotó diez goles, siendo el jugador más importante del equipo, llegando a raíz de ello,su segundo Balón de Oro. En el campeonato liguero llegó a los 19 tantos.
Al año siguiente, volvió a hacer 19 goles en liga y a ganar la Copa de Europa. Aunque el Milán no aplastó en Europa como hizo la campaña anterior, volvió a mostrarse un equipo superior, con un Van Basten decisivo. En el verano de 1990 llegó la oportunidad de jugar el Mundial de la República Federal Alemana, el cuál fue un fracaso para el combinado holandés, cayendo en Octavos frente a la posterior campeona, Alemania.
En este momento, comenzó el problema que marcó su carrera, las lesiones de su maltrecho tobillo. En la temporada 90/91, sólo consiguió 11 goles, sin mostrar su máximo nivel, no consiguiendo el título liguero. Eso sí al siguiente verano, con la llegada de Capello, el crack de Utrecht volvió a brillar. Consiguió hacer 27 goles, obteniendo el título de liga, con juego general del equipo aplastante frente a los rivales. Así con 27 años, consiguió su tercer Balón de Oro.
| Van Basten mostrando a la afición el Balón de Oro |
Una carrera llena de éxitos, tanto individuales como colectivos, de uno de los mayores talentos que ha tenido el fútbol. Pese a su corta carrera, truncada al final por las lesiones, Marco Van Basten tuvo tiempo suficiente para mostrar el gran jugador que era, y que su nombre fuese guardado en todos libros y memorias de la gente que ama el fútbol.
Diego Pajares González
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