Corría el año 2012, un año que pasaría a la historia del fútbol español por ser el de nuestra segunda Eurocopa consecutiva. Pero hoy os vengo a hablar de la emocionante y sorprendente final de Champions de ese año. El partido enfrentaba a Bayern de Munich y a Chelsea que venían de eliminar a los dos grandes del fútbol español, Real Madrid y Barcelona respectivamente.

Ambas semifinales serán recordadas por siempre pero la final alcanzaría el estatus de historia del fútbol moderno. La final se jugaba en el Allianz de Munich, estadio en el que jugaba sus partidos de local el Bayern lo que sería un aliciente para los alemanes por la posibilidad de ganar el trofeo en su propio estadio. Por su parte el Chelsea tenía la posibilidad de ganar el primer título de campeón de Europa de su historia tras una inversión millonaria por parte de su director Abramovich.
Los germanos llegaban al partido como favoritos aunque, como se había visto en las semifinales contra el Barcelona, los ingleses darían guerra y lucharían hasta el final. El partido trascurrió según lo previsto con el Bayern dominando el partido y gozando de todas las oportunidades. Pero esa noche parecía imposible hacerle un gol al portero del equipo inglés Petr Cech y el equipo que jugaba en su estadio no era capaz de finalizar las jugadas. Finalmente un cabezazo de Muller en el minuto 83 que rebotó en el suelo y luego en el largero acabó entrando prácticamente sentenciando el partido. Parecía que el partido había acabado y los seguidores alemanes celebraban en las gradas, pero en el último suspiro del partido Drogba cabecearía un saque de esquina a gol igualando el partido. Con un golo marca de la casa el delantero de Costa de Marfil daría esperanzas a un Chelsea que aguantó el asedio alemán durante toda la prórroga forzando los penaltis.
Si el concepto de justicia existiera en el fútbol la lotería de los penaltis habría caído de parte de los alemanes, claramente superiores durante todo el partido, pero el destino tenía otros planes. Los fallos de Olic y de Schweinsteiger le darían la oportunidad a Drogba de agrandar todavía mas su leyenda. El delantero marcó con la confianza de alguien que ya ha salvado a su equipo antes, permitiendo al Chelsea alzar la primera Champions de su historia.
Un partido trepidante en el que se demostró por qué nunca hay que dejar de creer y con un Drogba pletórico permitieron al equipo de Di Matteo alcanzar la gloria europea ante la mirada de miles de alemanes que lamentaban la derrota de su equipo.


Ambas semifinales serán recordadas por siempre pero la final alcanzaría el estatus de historia del fútbol moderno. La final se jugaba en el Allianz de Munich, estadio en el que jugaba sus partidos de local el Bayern lo que sería un aliciente para los alemanes por la posibilidad de ganar el trofeo en su propio estadio. Por su parte el Chelsea tenía la posibilidad de ganar el primer título de campeón de Europa de su historia tras una inversión millonaria por parte de su director Abramovich.
Los germanos llegaban al partido como favoritos aunque, como se había visto en las semifinales contra el Barcelona, los ingleses darían guerra y lucharían hasta el final. El partido trascurrió según lo previsto con el Bayern dominando el partido y gozando de todas las oportunidades. Pero esa noche parecía imposible hacerle un gol al portero del equipo inglés Petr Cech y el equipo que jugaba en su estadio no era capaz de finalizar las jugadas. Finalmente un cabezazo de Muller en el minuto 83 que rebotó en el suelo y luego en el largero acabó entrando prácticamente sentenciando el partido. Parecía que el partido había acabado y los seguidores alemanes celebraban en las gradas, pero en el último suspiro del partido Drogba cabecearía un saque de esquina a gol igualando el partido. Con un golo marca de la casa el delantero de Costa de Marfil daría esperanzas a un Chelsea que aguantó el asedio alemán durante toda la prórroga forzando los penaltis.
Si el concepto de justicia existiera en el fútbol la lotería de los penaltis habría caído de parte de los alemanes, claramente superiores durante todo el partido, pero el destino tenía otros planes. Los fallos de Olic y de Schweinsteiger le darían la oportunidad a Drogba de agrandar todavía mas su leyenda. El delantero marcó con la confianza de alguien que ya ha salvado a su equipo antes, permitiendo al Chelsea alzar la primera Champions de su historia.
Un partido trepidante en el que se demostró por qué nunca hay que dejar de creer y con un Drogba pletórico permitieron al equipo de Di Matteo alcanzar la gloria europea ante la mirada de miles de alemanes que lamentaban la derrota de su equipo.

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